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CAFEQUIPOS

El emprendimiento con más corazón que razón

Después de disfrutar un rico café americano y una rica torta de chocolate, agradezco a William, mi compañero de colegio quien decidió emprender junto a su esposa Silvia la Cafetería San Blas en la casa de los suegros. William estudió Ingeniería metalúrgica en la UNSAAC y Silvia Administración de Hoteles en Cenfotur.

William es uno de los tantos, que decidimos estudiar ingeniería por sugerencia de los padres. La decisión la tomamos reforzando la idea de que la profesión debe privilegiar buenos ingresos y evitar lo duro que tuvieron que pasar ellos.  Silvia, en cambio; eligió sin esa presión debido a que sus padres le permitieron tomar la decisión por su propia cuenta. Luego de terminar la carrera se embarcó en un crucero y estuvo viajando por el Caribe y Europa durante 18 meses, al volver se casó con William.

Yo, que estudié ingeniería Mecánica allá por el año 2000, al igual que William, también tuve influencia de mi padre. El resultado: abandonar la carrera casi en la etapa final con el pretexto de sacar adelante el negocio de los papás.

Luego de preguntar cómo va el negocio, las respuestas se dan varios segundos después y voy sospechando que las cosas no van bien. Vuelvo a preguntar por temas mucho más concretos tales como si ya alcanzaron el punto de equilibrio y la respuesta es que aún no pueden pagarse sus sueldos y que están haciendo lo posible para sacar adelante el negocio.

Inmediatamente tomo la laptop y comienzo a elaborar un pequeño flujo de caja pidiéndole que recuerde todos los gastos que haya realizado, la estructura de costos, los ingresos, los aportes de los que integran el negocio, los préstamos de la familia y los créditos tomados. Le explico que son necesarios colocar los sueldos y provisionar el alquiler, aunque no lo pague. Hago la lista de todo lo que compraron depreciando de acuerdo a su duración y proyecto el negocio a 5 años. Luego de sumar y restar, los números aparecen en negativo, en el pequeño estado de resultados.

Silvia se une a nosotros y con ella vamos revisando los detalles de cómo se establece el margen de contribución y los detalles de los costos de producción de las bebidas. Aquí también algunos cálculos nos hacen ver que los productos marginan menos de los que pensaban los esposos.

Todo esto me recordó a mis inicios de empresa, a los muchos errores que cometí en los primeros años, debido a mi falta de conocimiento y experiencia y, se me vienen algunas líneas citadas por Carlos Llano en su libro Antropología de la Acción Directiva: “El tonto constata, el inteligente prevé…”.

Es así, que detrás de muchos emprendimientos entre otros objetivos materiales, también hay fines nobles tales como ayudar a la familia, brindar un servicio, aprender o enseñar, crear puestos de trabajo y estos son motivos para ayudar en el camino.

Lo que sí me quedó claro es que todo emprendedor debe tener una base de conocimiento financiero que le ayude a tomar decisiones y con ello reducir los riesgos del emprendimiento.

Así como hay un afán y mucho entusiasmo en aprender a texturizar y dibujar en las superficies del capuccino, también es necesario aprender el oficio de las finanzas. En el primer caso asegurarás que no te devuelvan la bebida, en el segundo asegurarás la existencia del negocio.

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